Lo político en Koltés
Koltés se encuentra en un momento histórico muy particular, momento histórico que a mi juicio es justo el que da inicio al lugar metafísico en el que nos encontramos hoy. Koltés vivió en carne propia, la avasalladora (y nefasta) entrada de la posmodernidad hacia el campo sociocultural. Él fue parte de un proyecto político mayor, militante comunista y partícipe del Mayo Francés, creyó en algún momento en la política y su efervescencia que prometía los nuevos amaneceres a sus seguidores. De igual manera, vio como el proyecto por la comunidad se iba estrellando con algo mucho mayor que la comunidad: la fuerza del individualismo. Y fue así como dejó de militar cuando la URSS invade Afganistán. Y fue así como despreció su nacionalidad al saber que con sus impuestos mantenían campañas militares que colonizaban África. El asco hacia la humanidad no es difícil de justificar en su vida. No olvidar por lo demás su condición de homosexual y el seropositivo que acabó con su vida. Encontramos a un autor que no se siente a lugar en su tierra, y al igual que Zucco "quiere viajar al África bajo la nieve porque se va a morir", que del amor hablen los creyentes, y de la patria los adeptos, pero dejemos a Koltés cuestionar los dogmas y acabar con los axiomas.
Lo político en Koltés no se concentra en las izquierdas y derechas, ni en hablar del pueblo y erguir el pecho al exclamar por la justicia, lo político se encuentra en lo cotidiano y en su constante putrefacción. Creemos en el sentido, creemos en el proyecto y su devenir, pero para Koltés no son más que mentiras que nos inventamos para digerir el mundo. Y al final del día, en ese momento en que no es ni de día ni de noche, donde los buenos y los malos no se encuentran en vigilia, hay que escuchar el cantar de los pájaros, hay que escuchar el silencio de su vuelo.


